Agosto es el mes elegido por miles de empresas de las comarcas de Girona para hacer lo que durante el resto del año es imposible: reformar. Con el local cerrado, los clientes fuera y el personal de vacaciones, es el momento ideal para cambiar el suelo, renovar, ampliar el almacén o redistribuir las oficinas.
Pero cuando acaba la reforma y llega la vuelta al trabajo, muchos propietarios y gerentes se encuentran con el mismo problema: un montón de escombros, maderas, yeso, tuberías viejas y materiales diversos que no saben muy bien dónde ni cómo deben gestionar. Y aquí es donde hay que tener cuidado, porque los residuos de obra —conocidos como RCD, Residuos de Construcción y Demolición— tienen una normativa específica que no se puede ignorar.
¿Qué son los RCD y por qué no puedes tirarlos al contenedor de la calle?
Los RCD incluyen todo el material que se genera en una obra, reforma o rehabilitación: escombros, cerámica, yeso, madera de encofrado, metales, plásticos de embalaje, cables eléctricos, restos de pintura, vidrios rotos y muchos otros materiales.
Ninguno de estos residuos puede ir al contenedor convencional de la calle. Los contenedores municipales están destinados exclusivamente a los residuos domésticos y comerciales del día a día. Verter escombros o materiales de obra en ellos es una infracción sancionable que puede conllevar multas significativas para la empresa responsable.
Además, algunos materiales presentes en obras antiguas —como el fibrocemento o el amianto— requieren una gestión especializada y deberán ser retirados por empresas autorizadas específicamente para este tipo de residuo.
¿Qué normativa se aplica a las reformas de empresas en Cataluña?
En Cataluña, la gestión de los RCD está regulada por diversas normativas que se aplican en función del volumen de residuos generado:
- Para obras que generen más de 50 m³ o 10 toneladas de residuos, el Decreto 89/2010 (PROGROC) establece la obligación de elaborar un Plan de Gestión de Residuos y de contratar un gestor autorizado para su recogida y tratamiento.
- Para cualquier obrala Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados refuerza la jerarquía de gestión: primero la prevención, después la reutilización, el reciclaje y, como última opción, el depósito controlado. Además, desde febrero de 2026 está disponible la actualización del Catálogo de residuos de Cataluña, que incorpora cambios en la codificación derivados de la nueva normativa, lo que afecta directamente a cómo se deben clasificar y documentar los RCD.
- Obligación de demolición selectiva: desde enero de 2024, la demolición selectiva es plenamente obligatoria en España, es decir, hay que garantizar la retirada separada por fracciones: madera, fracciones minerales (hormigón, ladrillos, cerámica, piedra), metales, vidrio, plástico y yeso.
El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en sanciones económicas y, en casos graves, en la responsabilidad directa de los órganos de administración de la empresa.
¿Qué residuos genera una reforma típica de empresa?
Dependiendo del tipo de intervención, los residuos más habituales en reformas de locales, restaurantes, oficinas y naves industriales son:
Reformas de locales comerciales y restaurantes:
- Escombros cerámicos (azulejos, pavimentos, sanitarios)
- Restos de yeso y placas de cartón-yeso
- Madera (muebles encastrados, tarimas, puertas)
- Cables y tuberías de instalaciones antiguas
- Envases y embalajes de los materiales nuevos
Reformas de oficinas:
- Tabiques y mamparas de vidrio desmontados
- Moquetas y suelos técnicos
- Mobiliario antiguo (sillas, mesas, archivadores)
- Equipos electrónicos en desuso (RAEE)
- Restos de pintura y disolventes
Reformas de naves y almacenes:
- Hormigón y estructuras metálicas
- Cubiertas y chapas metálicas
- Aislamientos (lana de vidrio, poliestireno)
- Depósitos y maquinaria obsoleta
Cada una de estas fracciones tiene una vía de gestión diferente y debe separarse en origen para poder ser valorizada correctamente.
Los 4 errores más habituales al gestionar residuos de obra
1. Dárselo todo al albañil sin comprobar nada.
La responsabilidad de la correcta gestión de los RCD recae sobre el promotor de la obra, es decir, la empresa que la encarga. Si el constructor tira los residuos de manera ilegal, la sanción puede recaer sobre el propietario del local.
2. Contratar un contenedor de obra sin verificar que la empresa es gestora autorizada.
No todas las empresas que alquilan contenedores están autorizadas para gestionar RCD. Hay que asegurarse de que el proveedor figura en el Registro General de Gestores de Residuos de Cataluña de la ARC.
3. No separar las fracciones en origen.
La mayoría de RCD mezclados reducen su posibilidad de valorización. Separar correctamente en la obra no solo es obligatorio, sino que permite reciclar una parte importante de los materiales y reducir los costes de gestión.
4. Olvidar los residuos especiales.
Pinturas, disolventes, fluorescentes, pilas y equipos electrónicos no se pueden mezclar con los escombros. Necesitan una recogida separada por parte de un gestor autorizado para residuos especiales.
Checklist: gestión de RCD de obra correcta paso a paso
Tanto si la reforma la has hecho tú directamente como si la has encargado a una empresa constructora, comprueba que se han seguido estos pasos:
La empresa constructora o la empresa de gestión de residuos contratada figura en el Registro de Gestores de Residuos de Cataluña (ARC).
Se ha hecho separación por fracciones durante la obra: escombros, madera, metales, plásticos, residuos especiales.
Se ha obtenido el documento acreditativo de la gestión de los residuos (hoja de seguimiento o certificado de entrega).
Los residuos especiales (pinturas, disolventes, RAEE) han sido gestionados por separado.
Si había materiales con amianto o fibrocemento, se ha contratado una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto).
Conservas la documentación de gestión por si hay una inspección posterior.
Para la próxima reforma, planifica la gestión de residuos antes de empezar
El mejor momento para pensar en los residuos de obra no es cuando la reforma ya ha terminado, sino antes de comenzarla. Contar con un gestor de residuos profesional desde el principio te permite:
- Dimensionar correctamente el número y tipo de contenedores necesarios.
- Garantizar la separación por fracciones desde el primer día.
- Disponer de toda la documentación en regla para cumplir la normativa.
- Evitar costes imprevistos por una mala gestión al final de la obra.
- Tener la tranquilidad de que ninguna sanción llegará por una gestión incorrecta de los RCD.
Reformar el local o las oficinas en agosto es una decisión inteligente. Pero la reforma no acaba cuando se van los obreros: acaba cuando los residuos han sido gestionados de manera legal y trazable. En las comarcas de Girona, la normativa es clara y las inspecciones existen.
Si tienes residuos de obra pendientes de gestionar o quieres planificar la gestión de tu próxima reforma, contáctanos y te asesoramos sin ningún compromiso.

